lunes, 9 de marzo de 2009

Viejos poemas

Todos estos poemas fueron escritos en otro tiempo y otros lugares, al encontrarlos en un baúl lleno de polvo quise compartirlos y de verdad les digo que apenas les hice algunas correcciones que me parecieron oportunas. De esta manera trato de ser fiel a los consejos que doy en mis talleres de no tirar nunca nada, porque nunca se sabe si estas ideas serán disparadoras de otras ideas estéticamente más valiosas.





Cada cosa por su nombre

Esta suerte de oficio tan querido,
de acomodar palabras solamente;
siempre fue de un valor, que simplemente,
era un poco de afecto y de sentido.

No hay que darle a las cosas un motivo,
de que tomen por sí, mágico vuelo.
Si es amor es amor, no desconsuelo,
y aunque esté de penurias, lo revivo.

Es por ello que nada ha sido todo,
y que la vida duerme con la muerte;
aunque tiren del carro codo a codo.

Sin embargo ansiaré: que yo despierte,
a continuar la historia de otro modo,
en un plácido golpe de la suerte.


II

Un día cualquiera.

En realidad espero que mi vida
haya servido de algo y para alguien.
No se bien para qué ni para quien,
a tiempo se dirá, en la partida.

No pretendo ser héroe, ni villano,
porque gris es mejor que negro o blanco.
Hay más sabiduría en el estanco,
y será placentero el sol del llano.

De mis hijos pretendo que ése día,
fuera un día común, como cualquiera.
Mi corazón lo siente, así lo ansía.

Además, yo viví como un proceso,
adonde hubo de todo a mi manera.
Toda pena caerá como un exceso.



III

Oda a la hormiguita viajera

Si tu sueño es andar porque si no más
Detiene tu apuro y mira
Hasta el último detalle de tu presente

No podrás retener si te vas sin ver
Policromía y medida,
Es terrible el acoso de aquella ausencia

Ay, que destino de desarraigo,
Es vivir sin anclajes y sin pesares.
Ay, Dios me libre del viento incierto,

No me altere la paz de mi claro estanque.
Si a pesar de la voz que te llama vas,
Bendice el camino y parte
Hasta el fin de los tiempos de tu sendero.

Nunca habrás de volver, ni la misma ser.
La vida es fragua que pesa,
Y aunque se nuble la fe, tu corazón la devela.


IV

¿Qué es un poema me dijo uno un día?
Es una porquemía.
Y porqué me dijo.
Y bueno le dije. Eso es algo que no puedo contestar.
O mejor dicho no debo. No es cuestión de andar revelando secretos. ¿Acaso usted anda por la vida desnudo?
¡Todo tiene que tener una explicación!
Si yo quiero le explico, no me presione.
Cuando yo nací, me dije, serás lo que debas ser (¡!), y elegí no ser nada.
Pero eso es imposible, me dijo Atónito. (Así se llamaba)
Eso es lo que usted dice le dije, no todo tiene que tener un fin, acaso le pregunta al día ¿Cómo va a ser ése día? ¿O porqué cuando se acuesta? No, m´hijo, las cosas no son tan complicadas.
Usted está medio difícil, me dijo.
Y bueno, usted me pidió una definición. Y quién soy yo para andar definiendo las cosas. A esta altura del partido todo está escrito.
Y qué. ¿No se puede inventar una palabra nueva?
Me parece que usted está confundido, no sabe lo que quiere.
No es pá tanto mi amigo. Sólo le hice una pregunta.
Y yo solo le di una respuesta.


V
Atónito Paniagua

En la forma de pensar yo no seré blanco o negro,
el beige me queda muy bien, y ese será por lo tanto,
mi predilecto color, o mi postura más sana.

Es medio como que nada interfiere con las cosas,
un callejón sin salida, un lecho de bellas rosas,
que suenan como a mortaja, que huelen como aguas blancas.

¿Existen las aguas blancas?
¿Son bellas las rosas rojas?
¿O será que a cada cosa
le damos justo sentido?

Yo soy el que siempre soy, y no seré como siempre he sido,
porque este es el mal de hoy y no el mañana perdido,
aunque el asombro es tal vez, un bien por todos querido.

Por eso es que la cuestión, no es solo de los opuestos,
hay gente que vive bien sin odios ni fantasías.
A que en la frente tengamos la voz de los que se fueron.


VI

Él es un hombre vulgar
Tan vulgar que es como que no vive
Se desliza
Sin penas a quien dar pena
Sin glorias
Y así transcurría su indecible vida
Como un monte sin el misterio de la lejanía y el desconcierto
Como el árbol sin el murmullo de los pájaros
Como la luna azul de los sueños

Pero hubo un día que algo lo estremeció
Descimentó sus raíces
Despellejó su mirada
Y entristeció su alma con infinita paciencia
Había descubierto las palabras y el sentido
La luna fue la luna
El agua agua
El dolor dolor
La vida vida
Hasta que fue el amor
¡Ah el amor!
¡El amor fue el colmo de los asombros!
Eso fue lo que atoró su capacidad de ingenio
¡Que sentido tendría
el amor en sus conocimientos!
¿Como se dice? ¿Cómo se define?

Lo disoció de todo
Y le encontró una vuelta.
La luna el agua el dolor la vida el árbol las raíces la mirada el asombro
Son solo caras de una misma moneda
Y El Amor…
Se enamoró de ella:
La palabra

Hoy podemos verlo sentado en cualquier plaza
Reinventándose versos
Ordenando palabras
Y viviendo otra historia de amor con sus afectos
Que a pesar de ser muchos
Se ven como uno solo.


VII

La luna azul es un manto
Que me cobija y sostiene.
Es ángel, calor y brisa,
Caricia en el desamparo.

La luna azul es un río,
Un monte y una cascada.
Despierta si estás perdido,
Consuela si te han vencido.


VIII

A veces la noche es clara, amiga, placentera;
Aunque estemos en el mar de las tormentas.
Alumbra, devela los misterios,
Establece diversos mecanismos,
Y muestra salidas impensadas.

Pero esta noche, es una noche extraña,
No la reconozco. Me encuentro en un lugar
Como que fuera de casa.
O mi casa ya no es la misma

Y ni ella ni yo no se reconocen.
Mi historia no es la misma historia,
Los dolores son desconocidos
Y buscan salidas de emergencia.

No es que sea fatal, pero esta noche,
Yo decido el alcance de mi mano
Y de mis pasos, el rumbo y la medida.


Viejas pequeñas cosas

Siempre quedan rastros
vestigios
secuelas
hasta decir
que es necesaria...
una arqueología del amor.

Son presencias
que no se escribieron nunca,
son vibraciones que estarán de por vida en nuestro espíritu

A veces,
provocarán sonrisas;
bilocaciones vivas,
placenteras,
o también
pueden ser espinas duras,
dolorosas,
para arrastrar por siempre
con nuestro corazón.

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