lunes, 27 de abril de 2009

Al amparo de la ciencia y la tecnología

(para Amparo, ya lo dije)

¡Ay, amor! ¡Cómo te explico!
¿Tú sabes la diferencia entra un principio y un proceso?
¡Ah! Bueno, la diferencia es que un proceso tiene explicación pero un principio no.
Entonces voy a explicarte lo que a mi juicio es inexplicable, porque es un principio,
El principio es amor eterno.
¡A ver!

Son procesos neuroquímicos en función del principio del corazón,
el estómago, la piel, el pelo, los dedos, los ojos, la boca, la lengua, y otras adyacencias.

Dicen que un tal Young descubrió la oxitocina que, en principio,
sirve al desarrollo entre las madres y los hijos.
¡Madre de mí!
¿Siempre Edipo de por medio?
Y gracias a él, a partir de ahora, habremos de descartar las ostras , el chocolate,
la miel, los cien gramos de nueces, las copitas de anís,
los dos pianitos, el violín en la mesa, y el amor inadecuado;
no sea cosa de andar perdiendo tiempo en la vida.
¡Qué será de mi y de mi historia?
¡En adelante habrá un test!
De compatibilidades.
¡Nunca más un error!
Y nada de andar pensando ni siquiera en la poesía.
¡Por siglos de los siglos, nos engañaron, esos astutos poetas!
¿Quienes se creen que son?

Estoy seguro que esto,
no es nada más que el principio.
Porque hay un signo social
que viene trás de la acción:
¿cómo sabrás que me gustas, si no te lo digo ahora?
¡Esto es crucial!
¡ Me gustas, y quiero, hacer el amor contigo!
¡Por eso te miro ahora, y trato de verme en ti!
Y si te miro y me veo,
podré saber si eres tú
o estoy perdiendo mi tiempo.


© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara Fuente: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_7136000/7136183.stm

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