viernes, 27 de noviembre de 2009

Meditación en la noche

Para Eri






Algunas medianoches,
se abren las puertas de la angustia,
entran criaturas impensadas, encuentro no deseado,
a tallar, cual luminarias de otros horizontes.
Cae el rocío, y uno está por ahí, triste, sin saber cuánto ni porqué.

El mundo se sumerge.
Cuesta,
pero hay que decirle buenas noches a la incertidumbre,
y pensar,
y recibir el día, con todos los espejos en la frente
para decirle buenos días,
al nuevo día.
Olvidarse, si es posible, de aquel ámbito,
en donde al parecer el amor y el dolor son verdugos delicados,
y no dan tregua, ni respiro.

Hay una conciencia, si.
En todo tiempo, hay conciencia,
que se encuentra en el café de la mañana,
que modela un afuera todo gris,
se arranca de los párpados,
lo hace trizas,
y le brinda un espectáculo de estrellas,
a los buenos días del mañana,
que huele a jazmines, sobrevida,
y ha de estallar, en la noche,
como un rayo de luna en la mirada.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

jueves, 19 de noviembre de 2009

Dar la muerte, honrarla; amar la vida.

Llama que, se deconstruye,
y no queda, solo en la tierra,
y tampoco es
nada más que un juego, en el que andamos,
“un aire de familia”,
la verdad no debiera ofender al destino,
ni temerle.
Este hablar sin decir no me ha tocado,
(mas temer y temblar, es el camino,
hacia el monte Moriha
adonde “habrá cordero para el holocausto”),
todo es transparente.
La comarca dirá:
He aquí al idiota que recibió un mensaje desde las estrellas.
He aquí al hombre inmaterial, pero creyente.
He aquí su fe. Y su silencio,
confraterno en su desprecio, cuánto sino su amor.
Solo se puede odiar lo que se ama,
“dar la muerte” en expresión,
a lo que yo más amo.
Por eso te asesino en mis poemas,
soy libre, y ahora en mi yo,
en “toda “plenitud,
también estarás, para despertarme.






© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara


http://www.uia.mx/departamentos/dpt_filosofia/kierkergaard/pdf/art_derrida_deconstruye_tt.pdf





A uno de los momentos cruciales en mi vida intelectual, el conocimiento brindado por Kierkergaard y Derrida, verdaderos aportes a mi estabilidad en una época de agobio, el desarraigo.

martes, 17 de noviembre de 2009

Eri: Hic Et Nunc

El día cambia de color con una palabra.
Una mirada da luz en la oscuridad.
La mano dibuja el contorno de un rostro.
La música calma la tristeza del corazón.
Y un ángel aparece en el instante justo
en el que el sol asoma por mi ventana.
Erica Rosana Dall´Ara



Si el mar, un día, oculto en un mensaje,
se durmiera en un pleno de mutuos sentimientos,
por tu razón de luz, irás a las estrellas,
y allí, tendida en el espacio,
a merced del insinuado tiempo,
verás hasta siempre.

Allí, la carrera de las nubes,
aceptará lo inmóvil, y,
el gesto de reconocer un rostro
con el tacto.


El mundo es imposible, si tienes un acopio de sueños en el aire,
al juego de esperar solo un tris de los dedos.
El silencio, y la incertidumbre.
no dan para más,
y el corazón, es una sensación de estaciones de la vida.
A la grandeza de las palabras nobles,
le quedan la ternura de las mejillas rojas,
(la sal de la mujer de Lot)
como el amor que vuelve a retozar en tus ojos.

Ensilla la luna,
hay que montar la vida, y defender las estrellas,
es inútil la argucia del tiempo y la esperanza.
No es cosa de temerle al misterio,
y a la soledad.
La noche está cerrada,
y se va hasta el día en que se ve hasta siempre.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

lunes, 16 de noviembre de 2009

Nosotros y los otros

1. (primer momento: el dilema)

Ahora escribo para ellos (los otros),
como si fuese lo último que escriba,
y no los veo, ¿donde es su morada?,
lo único que se, es que son como los pájaros,
son pájaros, bandada,
cantando entre mis hojas.
Yo los dejo y por eso, mis letras vuelan,
y tal vez, solo sea el amor,
lo que urge, y deviene en los sueños de la noche.

2. (segundo momento: la conciencia)

Ahora si, sin verlos, los presiento,
a todos los condenados;
tal vez, mi tersa piel,
en la simetría de otras voces, silenciadas,
horade corazones con los sueños.
Y poco importa aquello que se gane,
solo el goce,
(la fe de erratas, es consuelo a la distancia, expiación).
Un espejo, otro espejo, una imagen, otra imagen.
Siempre podemos encontrarnos al final del día,
en un paseo brillante, tan sagrado,
con lágrimas de sangre en las mejillas.

3.- (tercer momento: prospección)

Nunca sabré de qué lengua ha salido mi palabra.
Ni cual fue mi intención.
Solo se que este lugar, que hoy ocupo,
nunca fue ni fácil, ni tranquilo,
simplemente es encontrarse de este lado, duro, ilusorio.
Y todo ha de cumplirse como un rito, allí,
desde el lado que otros juegan,
el juego de los juegos: el olvido.
El amor me sobrevive,
sin huella, sin presagio, sin destino.

4.- (cuarto momento: el planteo)

Por eso es que hablo de los otros, con tanta liviandad,
por nosotros, y me animo,
a pensar que somos uno,
a pensar si me das la mano,
y será solo un sentir, que todo es un camino con estigmas
de ausencias,
aromas y presagios,
y cálidos contrastes en la noche.
Uno mas uno es solo uno.

5.- (conclusión)

En este territorio, laberinto.
Solo dudas, casi ciego, de ceguera ¡los prejuicios!
No se puede ser más dichoso o infeliz.
Circundando o enfrentando diferencias,
hay gusto a madreselvas,
bajo los cielos azules,
¡cuánto tiempo se ha perdido!
disgregando pieles, denominando clases
como no los árboles, las nubes;
en silencio se vive, se desatan los sueños,
nuestro sueño:
y es mirarlo todo desde fuera,
con un ojo perpetuo, de cúbito dorsal.


© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

domingo, 15 de noviembre de 2009

Tractatus

A pesar de las controversias, dedico este poema a Ludwig Wittgenstein, quien fuera en mi vida creativa uno de los mayores maestros teóricos a los que recurrí.





Ese que sabe de su vida, no yo,
no sabe lo que sabe o que conoce, tan profundamente,
ni el miedo
el que está, muy en su interior, ni
a lo ha servido, tan obedientemente.

El mundo en que vivimos, procreando la poesía,
y los signos vivos, inscriptos, imperceptiblemente;
se encuentran con su miedo, atroz, en las mañanas,
cuando despierta con su dolor de brazos,
luego de morirse cada noche.
Es el momento en que hay que decidir lo que hay que hablar,
decirlo a rajatablas,
y también lo que callar,
callarlo, silenciarlo para siempre (que no queden vestigios).

En éstos avatares del placer,
la estética divina está presente,
uno es Dios, se siente Dios (el Creador),
y tira una palabra en el papel,
sin saber si es adecuada, tolerable, frágil o indolente,
brutal o encarnizada,
de la que después pendemos como locos,
ilusos perdularios del amor.
Y a ratos nos creemos invencibles,
eternos, sin pensar en los lunes, martes, miércoles, jueves, viernes,
sábados, domingos,
cual es el último instante en nuestra vida.

Espejo de todos los espejos,
fragilidad total,
es el vector que dice lo que somos.
Y es aquel que nunca olvida,
Implacable.

Entonces aparece en nuestras mentes la liberación,
que calla todo asunto, y es la lógica viva del dolor,
la conciencia de saber que lo verdadero
no se busca en lo que escrito,
escrito está,
sino entre todo lo que siempre o casi siempre,
consiente o no,
se calló.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

viernes, 13 de noviembre de 2009

Collage de la mujer de arena

No he de llorar porque los días pasan, y no estás,
nada habrá sucedido que sea mi tristeza,
porque así,
es estar de polizón en tu abrazo.
O en otro lugar, incorruptible, para mejor decirlo.
Y la inconstancia febril,
es un pleno de polvo y de ceniza.

Solo se que el paso de los años
es efímero y banal.
Es el viento de mi pensar poético,
la batalla sin fin de la conciencia y el tiempo,
que estalla entre los acantilados de la costa.
El trigal, las espigas, el pan,
son frutos de la bienaventuranza:
adonde el agua se escapa entre los dedos,
sucios de experiencia.

Yo amo las palabras,
las tomo de entrecejo.
Como si de verdad fuera el cuerpo,
tu cuerpo bien amado, que acaricio; voy en él,
navego los sonidos del lenguaje,
sin brújula ni timón.
Las recorro tibiamente, y nada, nada más:
un sorbo de coñac, nada,
pero es ése murmullo,
aquella antología de versos
que no escribí jamás.
Es cópula en la magia.
Música y silencio.
Palabra y son.

Tu cuerpo es el mensaje:
“por si acaso yo pudiese oír del otro lado de la
eternidad, te diré qué es lo que eres,
un sicario,
un matador por encargo de una silueta, de mujer”,
que hago renacer, recortada en mis notas.
Y no se si eres la Virgen de la Macarena,
o la mujer espejo,
desarmada en pedazos.

Amada compañera, renacerás en mí,
siempre limpia, de toda incertidumbre ,
comprensible.
Ah! ¡La vida! ¡El milagro de la vida!
Palabras como hiedras, y tu sombra.
Consigna en el farol de la calle,
diminuto espacio,
en donde soy “minimal” de los placeres,
y todas las angustias tan temidas,
así sea.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Comida sobre ruedas

Este poema está dedicado a Agustina Numer, y al grupo de personas que la acompañan en esa obra maravillosa de cerrar su negocio, y cocinar un menú para regalar a las personas que viven en las calles de Buenos Aires, todos los lunes a la noche.







La supervivencia en sí,
pende del cuello de las personas.
No es el que necesita, el necesitado.
La mirada de la necesidad se encuentra, o se pierde,
en el ámbito de los ojos
poblados o desiertos,
diminutos,
de la indiferencia.
El día en su nivel, es una aventura eterna.
Por doquier hay gritos silenciosos, que no esperan ecos,
porque están adestinados a la desesperanza.
Son mojones, signos, señales de este tiempo,
o de todos los tiempos.
Tanta hermosa piel,
tanta mirada hermosa oculta por las lágrimas.
¡Tantos ojos que ignoran, seguros, de sus noches!
De esas noches que creen solo para ellos,
inviolables.
Tantas apariciones nacen de ausencias y desvelos.
Y tantos van muriendo despacito,
para ser arrojados a los leones hambrientos.
Se que tu no cambias el mundo con tu vida.
También se que no es cosa de acción y reacción.
Tú no esperas nada,
ni bendiciones siquiera.
Pero se que tu encuentras tesoros, en las paredes ciegas,
y el amor de tu mundo no se olvida del mundo.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

Fénix

Última puede ser mi noche
Última puede ser mi angustia
Última puede ser la hoguera de no querer morir
Último puede ser el canto del espino
Última puede ser la estaca de la bienaventuranza
Último puede ser la Nibelunge Not
La oración que el aire grita entre los soles de mi corazón.
El mensaje puede ser el último, si.

Y desde aquí, de abajo, más elevado que nunca,
por las ramas de mi sangre corren ríos que no son del engaño,
menos la traición,
ni el desapego de la vanidad.
Yo me bañé en la sangre de los inmortales
que fue una savia verde, de palabras,
nada más que palabras.
Pero aquí,
el fuego está bajo la tierra,
no se disipa con banalidades;
está en juego la vida, que florece del placer de los placeres:
Y todo el oro del mundo, en tu belleza,
le da las espaldas a todos los ocasos,
y una nueva aurora se viste de fiesta
para mi.



© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

martes, 10 de noviembre de 2009

Confesión

Para María Belén





"Si no te conozco, no he vivido; si muero
sin conocerte, no muero, porque no he vivido."
Luis Cernuda






He sido prisionero de otros muros;
y ese recuerdo busco:
el muro de la pasión,
en donde el placer se pierde por la urgencia,
como una tea,
entre el polvo de la juventud.
El del movimiento y la razón,
que fuera como un karma,
incitándome en la búsqueda de horizontes desvelados
día a día.
Ah! Y la utopía de cambiar el mundo,
que quedó en las montañas de mis sucias sábanas,
y el amor desarraigado de vírgenes ansiosas,
encendidas.
Aprendí de la vida, aprendí el fulgor, de saciar mi soledad,
siempre o casi siempre,
en las guaridas de las noches con luna
y los amaneceres.
Me hice de un amor inmensurable con la soledad,
que hoy ostento, quasi con insensatez.
Al punto que reniego de todas mis creencias,
al pensar que he vivido por pensar que estoy vivo,
o por soñar el sueño de los otros,
ilusión que hoy despierta como un escarmiento.
Mas hoy, me levanto apenas,
en un muro difícil,
infranqueable.
El muro del destino.

Lo miro en el silencio,
que forjó en los ojos de mi madre,
una mueca triste:
angustiosa y dulce,
aprehensible solo, por su vanidad.

Es así, yo vi, como nace el deseo,
ante una estrella azul, encendida en las sombras.
¡Y soy,
aquel Señor de las Hojas del fin del calendario,
sin más muro que el brillo de tus ojos claros!




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

sábado, 7 de noviembre de 2009

Relato de amor en una noche azul, solo estrellada.

Allí donde se abrieron las puertas en la noche
y descubrieron sombras a la luz del fuego;
deslumbraron siluetas en el fugaz encuentro,
y decidieron desear lo que siempre desearon,
en desnudez cargada, incompleta y bella.

Allí si, allí, un poco a espaldas del corazón,
se hizo entre sus cuerpos de hombre y de mujer,
un paño de origami, de animal
salvaje, luz,
sensible hasta con las flores, los perfumes, los sonidos, y la piel,
la amplitud de la piel:
y ellos fueron libres en su pequeño espacio, absolutos, primitivos
prisioneros cautivos, sólo del deseo,
al liberar sus riendas a todos los caminos,
y a todos los crepúsculos.

Se excitaron, se ignoraron, se encontraron, y se reconocieron.
Y después se fueron hacia nunca, no sé,
nada más no lo supe, cualquier parte es igual.
Muertos casi enloquecidos locos pero ausentes,
los dos en el frescor de todas las caricias.


Hoy tengo, en mi memoria, ésa noche en las venas,
y temblé en la envoltura que me dio tu poder,
ese mismo poder que me libera al fin,
al saber que me envuelves y también me proteges,
y que siempre lo harás,
aunque al despertar, ya no estés aquí.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

viernes, 6 de noviembre de 2009

Quærendo invenietis (Recitativo y Aria)

Recitativo


Los sueños vinculan ésta historia
la alegría de vivir también
pero al final es todo vano, y vana la ilusión,
que ha de caer contigo, si te vas,
y no encuentras el camino
para volver al principio



Aria


1

Las hojas son llevadas por el viento:
en mí la angustia de querer partir,
es una fragua que alimentará,

pequeños soles con fugaces sueños,
nuevo rocío para mi noche al fin,
la inmensidad, es el placer en mí.

Y hoy, heme aquí, perdido en ésta noche,
sin más tributo que la eternidad,
ni más tesoro que, mi vanidad.


© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara








Bach, que era muy conocido por su capacidad en la improvisación, fue retado por Federico (Federico II de Prusia) a improvisar un fuga sobre un tema de su pretendida invención, que fue denominado Thema Regium ("Tema real"):


El "tema real".
La prensa de aquellos días relata que Bach salió exitoso del trance e improvisó una fuga.
Dos semanas después de este primer encuentro, Bach publicó un conjunto de piezas basadas en este tema y que se conoce hoy como La ofrenda musical. Bach inscribió en la partitura la leyenda "Regis Iussu Cantio Et Reliqua Canonica Arte Resoluta" (el tema proporcionado por el rey, con adiciones, resuelto en estilo canónico), las primeras letras de cada palabra de la leyenda resultando en la palabra “RICERCAR” (denominación que recibía antiguamente la fuga), e impuso las palabras del título, como una consigna para descubrir su sentido:(buscando encontrarás).
Éste es un escueto resumen de la historia.
El otro hecho a destacar en 1747 es la visita de Bach a la corte de Prusia, Juan Sebastián ya habla estado visitando a su hijo en 1741, esta visita respondía, a una invitación del propio rey de Prusia, cursada a través de su embajador en Dresde, el conde Keyserlingk, primer biógrafo de Bach, narra con "todo detalle" toda la visita: (...)"Invitó a Bach, para que probase los pianos del Silbermann que había ido colocando en las diferentes salas de su palacio (...). Al cabo de unos instantes rogó al rey para que le diese un tema de fuga para tratarlo inmediatamente delante de él sin previa preparación. El rey accedió a su deseo, y no puedo por menos de celebrar la ciencia profunda de su improvisación. Deseoso de conocer hasta que punto podía alcanzar este arte, el rey indicó a Bach que deseaba oírle improvisar una fuga a seis partes obligada. No todos los temas podían convenir a una fuga de éste género, no todos eran susceptibles de llevar una armonía tan densa. Bach escogió su tema, y se puso a improvisar ante la estupefacción de todos, en un estilo sabio y majestuoso, una fuga a seis partes, tan fácilmente como acababa de hacerlo el rey con su tema (...)". Vuelta a Leipzig, trató a tres y seis partes el tema que le había ofrecido el rey, añadiendo algunos períodos tratados en canon estricto. Hizo imprimir todo bajo el título Ofrenda musical, que dedicó al autor del tema.




http://barroco1983.spaces.live.com/blog/cns!202CD0E4EA6EA35D!654.entry





y ello fue el disparador de la idea que solicitó mi hija, Erica Rosana Dall´Ara, a lo que yo, decidí poner la misma consigna de Bach.

martes, 3 de noviembre de 2009

Otra ignorancia, y otra vanidad

Tanto tiempo, en tan poco espacio,
Es, un torrente de soles y figuras
con anteojos enormes,
flores, y abanicos, que se cuelgan,
en el claro zaguán de los recuerdos,
“para la ocasión”.
Ceñido, en mi historia, tan particular,
y tan lejos de mí:
como cada uno de aquellos caros amores, viejos,
como si fueran billetes de los grandes,
que a su manera, acuden,
sin advertir que son parte, sólo eso, de una aproximación…
a la verdad.
Al principio frugal de los principios:
Allí donde todo se venera y se transgrede,
sacraliza, menosprecia,
tal punto en donde sólo se ve la exacta dimensión
de todos los instantes que he vivido.
Es un deja vú,
todo es parte de mí,
y nada es mío.
Y aquí yo acordaré con mi última ilusión,
en donde el cielo, cielo, no es azul, es verde,
y tiene pequeñitos tintes de violeta,
y yo ya no soy yo sino todos mis seres,
mirando lo que hice y lo que dejé de hacer.
Si esto es todo de mí, ¿qué será de mis astros?,
en un charco de luna arrodillada,
si se me va despacio, desde adentro,
todo el silencio que estuvo reprimido,
en los gritos finales del destino.
Y esto, no es historia, es acción y vida,
vivida de a sorbitos, noche y día.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

jueves, 29 de octubre de 2009

Si hablo con mi verdad

te alejas de mi
me dejas solo
entre los escombros
de una ciudad sin límites
adonde todo, todo desnudo,
descalzo, estremecido,
se bate mi otro yo con los fantasmas
de la cama
del cansancio
la vergüenza y el pudor

hace tantas lunas
que hube de decir así
descarnada / impropiamente
en imperfecto pasado
cómo estuve en realidad
lo que hubiese sido otra forma
de decir la verdad

y qué

si veo una vida en cada amanecer
en cada compañía
las miradas perdidas de mis compañeros de ser
sus tímidas sonrisas
sus preguntas
y las respuestas tajantes de sus mundos y submundos
allí adónde veo
también
la muerte en los crepúsculos
ese aire de misterio de todos los momentos
en que me apesta mi sueño
descanso
sin saber si mañana seré de nuevo otra vez

a esos cómplices del destino
que se mueven en poesía
la poesía que es belleza escrita en un mensaje
que no en una botella
bien adentro de un bote
y que aspiran a flashear sólo un instante más
y hay gente
mucha gente que mira de reojo
y dicen entre dientes su sentencia/
irrecuperable/
nada más
prescindibles/
pequeños mojones del espacio
habituados a sentirse mirados
y a contar sus historias
mera “curiosidad”

pero sus caras son la imagen de los desatinos
la tragedia de los centavos de Brecht
o la comedia de Peza
en donde se ríe con llanto
y se llora también con el ridículo
pobre imagen de Madame Obama
haciendo el ula ula como rictus social

entonces en mi tiempo
me sale la respuesta:
no, ¿sabés que no?
hoy no estoy para nadie,
no hay poesía ni en tus ojos ni en tu sexo ni en tu piel
salvo la que está
oculta bien oculta
encubierta
en la sonrisa
de los niños de la calle.


© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

martes, 27 de octubre de 2009

Elena

Por su coincidencia en el nombre, y el profundo placer estético que me da escucharla, a la maravillosa cantante Eliana Sosa.


«La música, los estados de felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético»
Borges





Hay carteles de hierro, en la plaza,
cambia el universo;
renuevan,
el aviso de tu estado, a lo largo de tu ausencia.
No se si es el recuerdo,
o tu esencia, pero ejercen,
lo que es la eternidad, en mi destino.
¡Estás!
Perduras,
sin prisa, sin tapujos, sin ambages.

Caigo por mi ventana, en cuerpo y alma,
me atropella el invierno.
Pero en tu voz de antorcha, no hay torpezas,
rescata lo irrecuperable,
lo que hay en mis bolsillos vacíos, a la cuenta de tres, un tris.
Y no sé si en la fuente, está la cabeza del Bautista,
o la piel desnuda de Salomé, poco importa.
¡es “El cant dels ocells”!

¡Eres eterna en mí!
¡Soy el príncipe de las palabras!
Y tú eres la reina, la saeta que mata.
Y estoy jugado, en mi torpeza,
a sucumbir,
en los oscuros arrabales
del sur.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

jueves, 22 de octubre de 2009

Rastros

A uno de mis maestros más queridos, por ser cómplice en mis lecturas, Jackes Prevert, y a Jorge Mex, por su hermosa definición de “cronopio”.

Desayuno

Echó café
en la taza…
…Y lloré.
http://amediavoz.com/prevert.htm
(definición de cronopios de Jorge Mex en Yahoo respuestas)
http://espanol.answers.yahoo.com/question/index?qid=20060721165232AAwicpc






Soy un cronopio.
Vengo desde el desorden,
el olvido,
y la tibieza sin fin,
el anonimato.
Es triste la soledad, obliga,
y rompe,
hasta con la agonía
Hoy, con nuevo nombre,
que puede ser mujer,
o sentimiento,
pero es
piel y libertad.
Y voy vestido,
sólo con mis sueños.
Detrás mío, (que mi soledad no es única),
hay una clase entera: el desarraigo,
romántica presunción.
Hay un estado.
Nace en mi conciencia,
y me permite ver una multidud de horizontes,
todavía,
espacio y tiempo, imaginarios,
o reales,
pero míos,
sólo míos,
en esta forma excelsa y victorial
que hoy,
a millones de años luz,
es mi única heredad.
Además de aquello que me queda,
que es mirarlo todo,
sólo por hoy,
y llorar.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

lunes, 19 de octubre de 2009

1637

¿Qué es lo que surgió desde las sombras, en la aurora?
¿Qué se desprendió de la noche?
¿Quién estuvo entre botones?
Para decir: “esto es impropio”
Su conducta es “indecorosa”
¿A qué jovencita ofendí con mis poesías?
Si me he hincado ante preguntas,
y he sido un tanto confesor en diversas situaciones y contextos,
y digo que merezco que me azoten, postrado,
ante el misterio y el barro.
Pero estas decisiones que,
si en manos de las máquinas, está bien, marche preso.
Al menos me dejó disfrutar de 1637 comuniones con lo bello,
unos tantos, incontables, objetos de mi asombro,
de humildad, desesperanza, vigilias con los sueños de otros sueños,
en esa pulcritud de vivir la pena de los otros,
como propia.
¡Cómo hubiera deseado!
¡Que no me jalaran desde abajo!
Con un frío botón, un “botonito”,
que me encauza,
a comenzar la historia nuevamente,
a seguir mi mascarón de proa,
y a ceñir mi capa de torero,
para hacerle una engañifa a las paredes.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

viernes, 16 de octubre de 2009

Micro Cármina

A Paola





Niña, tú no entiendes, lo dicen tus rubores,
y el corazón radiante, limpio, de tu mirada:
vibrando en melodía conocida, festejada
en el abrazo de esta noche, de amores.
Imperceptiblemente, nace de la sombra, en carne viva,
una hecatombe de palabras de amor que no se vende,
se da, se prodiga y ni siquiera, se comprende:
es la magia del momento, sobrevida.
Son horas que, pensadas, “horas vanas”;
salteadas, hacia el sol de las auroras,
con savia, y veneno de culpas, que tú ignoras,
ante otro paisaje de entre perros, resolanas,
de aquello que se vive y se atesora.

A la suerte, por la magia, tiraste una moneda,
y aspiraste el reflejo de la luna, por encanto,
pero dime, si ése instante, fue un rayo o si tanto
que el signo de tu amor, tan desolado.
Te encuentras, y te vas, que ni soles ni temblores,
por las voces de mil lenguas, y a pesar de tu vida y tus amores,
estás frente a tu destino, con tu pecho de miel
y tu cuerpo de Amaranta, yerma, como hiel,
siempre viva, ardiente, inútil, desangrada.


© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara




Éste poema, inspirado en la historia de Paola, de quien (por razones obvias) me reservo su nombre verdadero, trata de reflejar con rigurosa veracidad la historia contada por ella, y también lo pedido, ya que es una apasionada de la música de Carl Orff y de la poesía de Rafael Alberti.



(deviene de los Carmina Burana, cuya traducción es Cantos de Beuren, proviene del nombre con el que Johann Andreas Schmeller publicó en 1847 la primera edición del manuscrito de la obra que sirvió de base a la de Orff, a la cual este último subtituló: “Cantiones profanae cantoribuset choris cantandae comitantibus instrumentis atque imaginibus magicis”, que no es ninguna invocación del demonio, en español significa: “Canciones profanas para solistas y coros con acompañamiento de instrumentos e imágenes mágicas”, de donde surgió la incorrecta traducción de Carmina Burana como Canciones Profanas )

http://www.conservatorianos.com.mx/3aguilar.htm

martes, 13 de octubre de 2009

Nihil obstat (imprimátur)

Poema para Cecilia Soulé, quien me sugirió el tema.




Nada, nada, nada sobre la arena en la playa.
Y nada es nadie, al galope de un caballo brioso.
Y nadie, va hacia la nada.
Por nada, y para nada.
Jinete del espacio, entre el sol y la luna.
El corazón que galopa,
sin que se borren las huellas.
Pero calla, reprime, se asfixia entre la nada.
Y su esencia sigue siendo también, entre todo, nada, nada más.
No siente, no piensa, no le duele.
Corazón insensible, para nada.
Nada.
Rechaza la creencia, del mítico final.
Y al principio.
Ignora la chispa del comienzo. También.
Pero una luz que brilla, escondida, en la playa;
se disfraza, y pide, permiso para hablar,
con toda libertad.
Es huella sobre huella.
No es luz lejana,
nace en la sombra de un ser desarraigado,
en el cénit mas cruel de la noche briosa,
llorándose toda, en los ojos cercanos, ardientes,
de la anunciación de otra luz, dichosa,
porque no hay que vivir tan solo en esta vida,
con la angustia de ser portador
de nada.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

lunes, 12 de octubre de 2009

Canción

A Nadia Lippi, nueva amiga amante de la poesía,
Y a Flavia Re, como un regalo tardío de cumpleaños.
y a Loreley. la verdadera musa.



"...Óyeme, que te llamo. Vida mía,
sí, vida mía, vida mía sola..."
Rafael Alberti






Despierta, si, despierta ya,
que tiemblan las estrellas,
se nutren con vertientes de cálidos abismos.
Se juntan, se rechazan,
anudan hasta el rastro, aliento de la lluvia,
en esos ojos verdes,
espejo y aliento de tu esencia.
Tú, eres el volar más tierno y más brutal,
de mis ansias perdidas,
en un solo camino,
que ni siquiera saben quien eres,
y cómo me has tocado.
Si, huele a dolor,
a una flor,
congelada en la luz de la luna.
Y a una hoja que, horadada en la arena, por el viento,
como un puñal que anida,
en las resolanas del atardecer.
¿Ves? Nunca sabrás, no lo sabrás.
Y no te rías, ni te tapes los ojos,
polizón en mis sueños,
que navegarás como un barco fantasma:
y yo miraré tu paso fugaz, en la mañana,
como un bello recuerdo, nada más,
de esta noche de estío.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

viernes, 9 de octubre de 2009

Diario de un navegante

A Claudio Leonel Balbuena, por su condición de navegante; a Hebe, por aquellos inmensurables cuatro días en una isla del Tigre, y a Haroldo Conti (en su memoria)





Un río no es un río, es memoria,
baten en las aguas los soles que apetecen,
es por eso,
que el curso empieza donde quieras,
sin edad para el hombre
que recuerda,
aquella sensación de ser tan viejo, como el mundo.
Solo soy,
la sensación de ser adormecido, ser poesía,
en sueños de ser barco, y a partir,
hacia el cielo en que nadie me conoce.
Primer día.

Segundo:
El río, ése río, el mismo río:
Socaba hasta el follaje del amor,
y es allí donde me sobo el corazón,
Sentado en la tapa del bambucho.
Y arrojo un mensaje de socorro,
escrito en la imagen de tu piel.

Hay viento, casi llueve.
Y soy el propietario de una faja de lana, una boina,
un timón. Un cabo de amarre y un bichero.
Todo es menos todavía. ¡Que fortuna!

Tercer día.
Me verás saltar, como si
perforara el aire, para llegar adonde viven, sin saberlo,
las tibias turbulencias de tu abrazo.
Eres bestia y animal,
tan tierna y convincente, cual severa mirada que somete.
Una luz que sonríe si la veo.
Y en sueños, solo en sueños, me desatas,
y tu beso es un pleno de alegrías.

Al tercero me dijiste, mitad seria y mitad burla:
“No pedí que me trajeras, y lo hiciste”
Es verdad. ¡Y resplandeces!
En la idea de cómplice de amor.
¡ay! ¿Cual es mi madera?
Y de que es mi barro, ¿de ilusión?
¿de ser esto y no lo otro?
No me amilano.
La aventura de tenerte ya es un sueño.

Tal fue que esta canción de estío comenzó:
Y no se acaba,
hay mensaje, hay pasión, también locura;
a los pies del amor hay desmesura,
en el cielo plomizo del ocaso.
Y final.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

jueves, 8 de octubre de 2009

Para Victoria

Yo podría pensar en multitudes,
ocuparme de ellas,
y decirme a mí mismo que no estás
pero estás,
y no es mentira,
que en todo, hay vestigios de tu nombre.
Y me es dado,
comprender el signo de tu ausencia.
Por que eres tú, y solo tú, bajo la luna:
¡la dueña absoluta, la presencia fugaz,
pero definitiva!.

Y de quien será, sino tuya,
también,
mi soledad.
No importan, para mí, la dispersión del tiempo,
ni las dudas,
porque hoy, con voz y paso me sorprendes,
en el cristal de auroras, el momento
de buenas, como dices.

¡Hace falta que un ritual, un exorcismo,
me libere

de datos y de nombres,
lugares, números, palabras,
juegos, espacios y colores!
Y también el olor de tu piel,
que me ha marcado,
por siempre fulgurante, con tu sombra.

Más no hay ocasión para tristezas,
de haberlo, la cintura de esta trama,
hecha mitad polvo, y mitad sueños,
sucumbirá como nube en la tormenta.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

domingo, 4 de octubre de 2009

Soledad

para Eliana Luna



“… Aquí están mis credenciales…” Jorge Drexler



Acuérdate soledad, en éste hogar
llueve en estos días la nostalgia,
me crucé contigo en la noche, y sonríes,
como yo también,
no lo olvides.
Y hay mujeres hermosas en las calles;
sensuales, incomprensibles,
espirituales y pensantes,
que son solo para un hombre,
muy especial;
y el nombre de su hombre,
el Creador,
para darle vida.

(Al pájaro cantor,
aquel que canta solo,
mostrando su plumaje gris)

Es que, sencillamente,
se puede ejercer hasta en el canto,
la tristeza, también.
Es bilocación,
estoy aquí y allá para el recuerdo.
Debo echarme en tus brazos,
y abrazarte con todos los sentidos;
dirigirme a ti con respeto,
como si fuéramos familia.
Y entre nos, hay lluvia que no cae,
pero se siente en la piel,
en la mejilla, que nace en el iris de las palabras perdidas.

Así es,
ni siquiera me distraigo con los ruidos de la calle,
soy todo tuyo, te pertenezco,
y que revienten los perros en el aire;
es tormenta,
a quien le meto dos dedos en la garganta,
para salir de sus fauces,
vivo.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

sábado, 3 de octubre de 2009

Pequeña deuda /

para Romina Rodríguez y Nacha Guevara





…conmueve /
mi viejo corazón de niño que pasa por los sueños
mi corazón extranjero/
extranjero incrédulo
que se aferra al mundo, arraigado en auroras luminosas/
ronda lo que cree/ significa/ no se esconde/
espantan, las gotas de su sangre entumecida/
pero se abraza a las multitudes de sus frutos/
en andanzas a pie por el cañaveral,
y las peatonales del mundo/
es verdad/
hay una muchedumbre, que hubo amado tanto/
pero aquella alucinación,
en una vieja noche,
terminó también/
no se pudo sostener en el cansancio/
y cayó como caen los sueños,
cuando se desarraigan/
en la luz brillante de la realidad/
somos los que somos,
aquí, en cualquier espacio, cualquier lugar y en todo tiempo/
añoras lo que fuiste, las grandes deudas
quedaron sin saldar/
esa ausencia que no se puede justificar
simplemente por no estar,
adonde tuvimos que estar y no estuvimos/
ocupados en estar en donde no debimos/
por eso/
mi corazón de viejo, hoy, usurpando esos sueños de juventud/
pide perdón.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

domingo, 27 de septiembre de 2009

El lado oscuro del amor querido

Mi enemigo íntimo
mi hermano
mi verdugo
mi enemiga íntima
mi amada
mi pasión
verdugo que aplasta los caracoles marinos
y que acaba con el perfume del botón de rosa
estoy cada vez más solo
ante un ejército de jóvenes deambulantes
encerrado en un cuarto
pasando por mi vida sin contacto
toda lo comunico en el ámbito de mi habitación
la escenografía
mi vida
desfile incesante de personas queridas
y ella
la facultad de decir
inquirir y responder
brilla por su ausencia
salvo en los espacios sutiles de las letras
¡que carencia es el verbo!
ya caído en desuso
el decir, escuchar
ya no se estila
no se mira a los ojos
se habla con desprecio
y el peor panorama de la transgresión
es una agresión sin derecho ni historia
por eso amigo mío
enemigo más íntimo
dime si soportas vivir sin mis palabras
las dichas
las calladas
por más vanas que sean
preverán que el destino
es un camino irreversible
a señalar mi ausencia
en el rincón más preciado
y más secreto

de tu corazón





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

sábado, 26 de septiembre de 2009

Pitufina

Dedicado a quien sabe que es para ella.






No hay salida,
es la realidad, por no decir verdad.
No se debe enseñar lo que se ignora.
Y esto es como la libertad,
no me la das tú, ningún sistema.
La tomo.
Y te sigo.
Eres la piel, eres mirada, eres cuerpo.
Disonancia de tus labios.
Ésa voz, que para mí es única:
Insoslayable, irreversible, inconquistable,
en la premura de las noches de invierno.
Me achicas desde afuera para adentro,
la distancia es nada,
la nada es mi silencio,
y el bus parte para el cielo por las noches.
A lo lejos todo se retira,
pero aún es necesario para seguir viviendo.
No se puede entre las aguas acariciar el viento.
Torbellino.
Y no es que contribuya al vandalismo del deseo,
ni al mapa insondable de la ausencia.
Hoy estás aquí, y mañana no sé,
pero así te muestras,
y te tomo,
con la soberbia magia del misterio.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

El ánfora de la esperanza

¡Mujer primera!
Fuiste al entierro de tu destino,
en castigo a Prometeo,
por revelar a los hombres el secreto del fuego.
Tu carácter voluble,
forjó en tu pecho,
el ámbito de la seducción y el engaño,
y miraste a tu vera,
que junto a los amores,
conviven,
para armonía del mundo:
“la vejez, la fatiga,
enfermedad, locura, la pasión, el vicio,
la tristeza y la plaga,
la pobreza y el crimen,”
Temeraria, pusiste la cabeza, en la boca del león,
abriste el arcón de las angustias
para dejarlas libres.
Y lo cerraste a tiempo,
y corriste por las calles para gritarle al hombre,
“no todo está perdido”,
¡Aún queda la esperanza!


© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara



Desagravio poético dedicado a la mujer. A todas.

Etimológicamente se ha dado a la palabra «Pandora» un significado con distintos matices: Paul Mazon y Willem Jacob Verdenius la han interpretado como ‘el regalo de todos’; sin embargo, para Robert Graves significa ‘la que da todo’. Según Graves, estaríamos ante la precursora griega de la Eva de la mitología bíblica, puesto que Pandora es considerada como la primera mujer. El mito intenta imponer a la mujer la culpa de todos los males de la humanidad (de forma similar a como Eva es culpable de tomar la manzana), estaríamos por tanto ante un ejemplo de mito de una sociedad patriarcal que se ha impuesto a una antigua sociedad matriarcal.

http://es.wikipedia.org/wiki/Pandora

viernes, 25 de septiembre de 2009

Tiempo

Un reloj de arena
en la tienda de antigüedades:
es la rígida memoria
de los desarraigos,
que a fuer de ser sincero,
se afirman en el ámbito de lo posible.
¡Quien pudiera desarmar el tiempo!
Grano a grano,
en una dispersión de grano y polvo,
con la estrella incesante del presente,
que hoy no es solo mi voz,
sino la tuya,
la de él, y la de aquélla;
la voz de todas mis ausencias
que fueron presentes en mi vida.
¿Quien se anima a explorar el muro de la soledad?
¿Quién se atreve con el?
Yo,
he sido llamado para compartir,
y revivir en el cristal de las auroras,
tomado el ocaso como un prisma que converge
los mutuos sentimientos,
en donde el tiempo y la vida son un punto,
nada más.
Hacia allí donde se fueron todos los sentidos,
y la luz.
Ésa luz que no se nombra,
salvo en el final.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

lunes, 21 de septiembre de 2009

Mirar el alba o...

Elogio del primer amanecer de ésta primavera





No es furtiva el alba
de ésta primavera,
ni indescifrable el signo de los días;
es tuyo el mensaje
y lo admites
como una eternidad que vives día a día,
segundo a segundo,
con la prisa de tus manos el temblor de tu boca y de tu vientre.
Eres tú,
y eres la dueña de todas tus sonrisas,
que inundan insidiosas todos mis presentes.
¡Hay un festín de un tiempo sin historia!
Ya que el hoy es presente y el mañana también.
Casi como que ni siquiera habrá que hablarse,
sino sostenerse sobre la luz distante de la luna,
postergando todo cese de los sueños y la vida.
Ha de vibrar el nombre de tu hombre
y arrebatadas estrellas, que fugaces,
serán para tu ver el nombre de mujer.

Es grato el amor
y vano el sexo,
porque no ha de importar de quien se trate,
uno es uno y vive ése momento como el tiempo de uno
y también el presente atemporal
del otro.
Curioso es que las sombras se presienten,
como un anticipo del alba
en que los sueños
no tienen origen,
ni propósito,
ni medida.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

jueves, 17 de septiembre de 2009

La levedad de lo que se posee

A Francisco Jesús Muñoz Soler, en respuesta a su maravillosa obra poética La Isla Infinita (de la que me he nutrido con ideas); y Mariano Schialpi, correspondiendo al honor que tengo por su amistad.




¿Que puede ser más duro que el concepto,
de la posesión?
¿Cómo, se han de ordenar los sentimientos,
los paisajes, los sonidos, los placeres,
los amores?

Si uno debe reposar como un estanque apaciguado
por la luz de la luna,
“en medio de la fronda, vivir su levedad”,
su eterno instante,
en el medio de otras voces y miradas,
cuchicheos, que duelen,
a lo lejos.

El estanque, la luna y la brisa,
cantan con las flores,
la canción que les dejara
un enorme sol, celebrando su destino,
en el ojo del azur, empalado en esos ojos,
tan claros,
como la luz del día.

Es verdad, amigo, que vivimos con lo puesto,
en el cuerpo y en el alma.
Se interroga,
se plantea todos los problemas,
sin cuidarse de la furia del proceso,
atesora las cosas,
para el tímido arcón del infortunio.

Porque si.
Ni los datos, ni los nombres,
ningún bien, ningún afecto, tenido por sagrada posesión;
ni siquiera el destino; ninguna fuente
de cómplices sonrisas,
ha de ser la alegría de vivir,
para quedar por ti cuando tú caigas.

No tiene objeto.
Sólo pregunta,
¿Cuántas vidas viviste cada día?
¿Cuántas lunas?
¿De qué ojos, y de cuántos, te han mirado?
¿Qué dineros invertiste, en qué afectos?
¿Has pagado por todos?
¿por ninguno?
¿Y qué cuentas
te quedaron pendientes?
A saldar en pleno con tu vida.

Es muy triste pensar,
que habiendo tanto por hacer,
uno pase sin saber,
todo su tiempo,
que es lo que pudo hacer, y no lo hizo.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Vivian

A Vivian Ulloa Enschman



en ésta tierra infinita
amas
te desgajas
pensando en las migajas
que quedan en la mesa
esa mesa esos discos y esos libros
que marcan tus ausencias
levedad que hiere tus espaldas
allí donde no sabes con que habrás de comenzar
el nuevo día
y piensas que la vida sin amor
no es una vida
es un fracaso
que vivir sin amor no tiene objeto
que uno vive para amar y ser amado
levedad en el tiempo
y no es tal

porque así como el amor (el mensurable)
la soledad es finita

llegará el día el tiempo y el lugar
en que hallarás tu cauce
un lugar un espacio
alguien y no un alguien cualquiera
sino ése

el que esperas
el que sueñas

y un sol
brillante sol que saldrá especialmente para ti
para la ocasión
también
e iluminará tu vista de imposible
te llevará a vagar por la locura
del esplendor de aquello que es probable
y te hará rodar sin equipaje
por el viaje sutil de un dulce sueño
que no tendrá espacio ni tiempo ni medida
y en un portal de sueños vivirás

a por el resto pensarás
y entonces le dirás
a las arenas del tiempo de la angustia
“ ¡au revoir!
ya no quiero
tender para dos y dormir sola
no hay lugar para tristezas en mi vida”





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara