martes, 2 de febrero de 2010

Descripción del estado de ánimo (2 momentos)

Uno puede encontrar diversas formas de morir,
y puede lograr el objetivo, con todo éxito, en un instante.
De cualquiera de las maneras posibles.
Pero el espíritu siembra,
como evidencias testimoniales, pequeños golpes de lo que uno ha sido,
que dejará sus huellas (semillas de la realidad), cuando encuentre
lugar y momento para la consecuencia.
Consciente o inconsciente, desapegado el andar,
en gesto y movimiento.

Una fatiga tan simple, como que viene desde toda la vida
en expresión.
No hay excusa. Es obra desmedida del agobio,
que busca solo un camino para ser feliz,
y lo vive, anticipado,
incluso con la fragilidad latente del mundo y de la vida.
Y es ese el momento, la ocasión de terminarlo todo.
Es así.

Pero solo son vibraciones, y la sensación de que el universo se detiene.
La verdad nadie la lleva. Y nada lleva a la puerta de salida,
nadie la enseña,
todo es especulación, nada es real, nada convence;
la entrada está prohibida, el horizonte no tiene espacio en el alma.
Un punto. Solo un punto. Adonde no arden las preguntas,
Ni relucen las respuestas.
Nada hay de ese fuego.
No queda otra cosa que masticarse el amor y el odio,
todo junto,
y hacerse todas las preguntas,
antes de regurgitarlos, lentamente, no va más,
a otra cosa,
que sirvan para otro.

Es lo fácil.
Aquello que es obvio, por lo que es tan difícil de entender.
Tan evidente,
su contradicción.

Conciencia del afecto,
y también del sufrimiento,
“El rostro obtuso de los techos”,
y yo, no me hago cargo,
no quiero nada de esa lucha,
la vida se queda así, vacía, no hay con que llenarla:

ni siquiera con el rostro de la mujer soñada,
el corazón que vive en los arbustos y las flores silvestres.
Esa piel de azahares,
y ese aroma tan fresco como la luz de la luna,
ay! Que me habrá sucedido.
Hubo un tiempo en que fui puro,
y bello también entre esos brazos de hierba.
Todo puede más que la esperanza, que,
aunque ilusión, fue realidad también.
¿Hay lugar en el umbral de esta noche para tanta plegaria?
Estimo que si, doy fe de ello.

El tiempo me seduce, me pasa por encima.
Este tiempo disgregado en diminutas puertas en las sombras,
yace en el mismo tiempo que intentó ahogarme,
y pretendió convertirme en pasado de nada.

Pero heme aquí, estoy aquí, en lo difícil,
la aventura,
muy firme en el proceso de cambiar de idea:
allí, adonde ahora,
todas mis penas, eran mis penas.
Empecé a verme alegre, a través de tus ojos;
en aquel ramo de rosas al que le falta una,
que es para mi, sin duda.
Aquel poema sin fin al que le falta un verso,
y que, lo pondrás tu cuando ya me haya ido,
pero nunca antes de hacer lo que haya para hacer,
jamás antes de decir todo lo que tenga que decir,
y convencer al mundo redivivo,
que en brazos de este amor,
nada está perdido.




© 2010 by Eduardo Dante Dall´Ara

miércoles, 27 de enero de 2010

Correspondencia de fe

Esta boca, esta misma boca,
dijo alguna vez que no dirá tu nombre,
y hoy
solo es una sensación de movimiento entre los ruidos de la noche.
Esta voz
que no andará por el camino del misterio,
es voluntad perpleja,
es arma inquebrantable de la mente, aunque corazón vencido, ya,
en un gesto de renuncia,
mortal, espiritual, que nace del amor,
y se sostiene,
por el deseo de aferrarse a una vida casi muerta.

¡Oh Dios, ven!
¡Te necesito!
¿No es así como andaré por las espinas en rosas?
¡Ni en rastro para tu alabanza!

Esto ha de verterse
en la rarefacción de la sangre que, multiplicada por si misma
se transforma en fuente de toda la pureza
y es manantial, bendito,
en toda vida que sigue.

Esta fatiga
que viene del principio del mundo,
de andar cargando un cuerpo con fragilidad.
De estar enfermo siempre, vestido con andrajos, tanto,
que avergüenza, por su falta de sentido,
en el huerto que guardas para mí.
No lo entiendo.
¿Porqué vivir tan lacerado?
¿Porqué luchar toda una vida?

Aún así, yo, me hago cargo,
de mí,
de mi equipaje, y te ofrezco mis manos para sellar la herida.

En éste mismo cuerpo que debió ser tu templo,
el espíritu es libre, se siente muy seguro,
y tiende ante tus ojos su mirada anhelante,
porque tiene un pie muy seguro,
apoyado,
en la historia el mundo.



© 2010 by Eduardo Dante Dall´Ara

jueves, 14 de enero de 2010

Yo debería escribir poesía, ahora

Para Sally Espinoza y María Elisa Plaate, hija de Gustavo Plaate y Yeny Alonso, dos entrañables amigos, como bienvenida a mi facebook.




Pero algunos me dijeron,
del uso inadecuado del recuerdo.
A ver, como es el tema,
en este juego de presencias y de ausencias, hay días en que si,
lo afirmo, esta sensación,
se me viste de angustia o de jolgorio.
De que ando que no ando, como hoy.
“Face in hole”, escribiendo sobre la tierra, el barro, y las manos:
en cada noche de ti, cada imagen, se deconstruye con el uso y abuso
de
sensaciones vagas, en donde todo tiene que ver con todo,
y nada es un sistema entero que se parece a uno.

Asoman relaciones que confunden,
desorientan. Consciente o inconsciente.
El producto bruto interno, la Bolsa, los Valores,
la Central conspiración, todo se entremezcla,
pero todo me remite a ti. ¡Que pasión!
Y no puedo fingir que no hay nadie, que son otros.
los hechos, ¡es mentira!.

Nunca hay nada, y la luna, esta luna, tan frágil y tan blanca,
siempre ha de ser el espejo de otro mundo, el pasado. Pero allí,
está por siempre todo:

Entonces. Mi falsía,
será como escribir desde el olvido. Ilusorio.
¿mas yo puedo enterrar mi sombra?,
¡Imposible!,
una forma distinta de negarte,
(así como sentencia): de encontrar
en cada paso que se me ocurra dar, cada palabra dicha, o pensada,
el rastro de un amor tan desolado,
tan dolorosamente amado,
¿está ausente?

Y el mundo sigue andando.
Y la Bolsa sigue bajando, el riesgo país también,
el dólar se mantiene estable, el Euro sin cambios. Y bueno.
¡Y bueno y qué! Todo sigue andando. Pero tu no estás,
y nunca serás igual, te he cambiado, eres la misma, pero no te reconozco.
Tendrías que lavarme con ceniza, purificar el aire,
desbastar el dolor, dejarme puro. Pedazo por pedazo.


En fin, para ser en tu mano, lo que debiera ser…
un pájaro,
libre.




© 2010 by Eduardo Dante Dall´Ara

domingo, 3 de enero de 2010

Elogio de la muchedumbre

Para aquella niña que me amara en la mañana ajetreada de julio del 72





Puedo pensar en ti
Puedo decir de ti
Puedo nombrarte
Puedo invocarte
Puedo olvidarte
Pero tu presencia en mi es un artilugio del recuerdo
Diré que eras una mujer que hoy trataría de ser solo una cuando en realidad fuiste muchas/ todas
Fuiste ocaso, plenilunio, luz y toda sombra del anochecer y el alba
Resolana
Aire de camelias/ constelación/ en este cielo azul
de Cruz del sur
Y el mismo sol se pone en vos y en mí para otro día
Otro delirio
Que te hace crecer en toda cosa que intente construir con vos
O destruir de vos
Fuiste como un reloj con odio que marcó el retorno de todos los fantasmas
Carroñera imagen del asombro en mí
Ese mismo asombro que saltó desde la piel/ ramillete de dulzura
Que se escapó de un ámbito tan dulce como las preguntas
Incontestadas siempre
Alabadas por todos los que nos vieron y dijeron
“estos dos han sido condenados para amarse”
¡qué ilusión!
¡qué vanidad!
¡qué nada!

Y “El proceso” ése tan temido
te dejó sin mí
Me dejó si ti
Y desde aquel vacío que ocupaste en los camiones
Hay todavía manos que se extienden/ que pretenden
quedarse juntas para siempre

Se finí

No puedo aún soñarte
No recuerdo ni tu rostro ni tus ojos ni tus manos
Y hoy solo tengo que velarte una vez más
en mi recuerdo




© 2010 by Eduardo Dante Dall´Ara

jueves, 31 de diciembre de 2009

La tristeza no me merece

Para Beatriz Alarcón García, quien me sugirió el tema y Sally Espinoza.





Este poema es un homenaje a todos mis amigos, a modo de disculpas, por haber tomado la decisión de no publicar más en facebook, a raíz de comentarios acerca de que a mi lo único que me interesa en lo que publico son los comentarios de mis amigos. NO es así, de paso aclaro que aunque estén mencionados, no tienen obligación de comentar, simplemente es mi regalo de fin de año y espero que les guste. Un beso muy grande a todos. Que el futuro próximo cercano les brinde a todos un pleno de bienaventuranzas.








Si uno supiese, a ciencia cierta, de donde viene y hacia adonde va,
estaría colmando un intersticio, un misterio,
y no sería triste, ni feliz. La vida misma.
Pero las cosas son lo que son, y aquí, en eso andamos.
No se trata de verlas como otras,
sino así como son, tal es la magia. Y confieso que, para mi, ser triste,
necesita de un hombre con agallas.
No es,
esconderse en el debajo de la tierra,
aunque digan que la muerte viene a ti,
porque es,
el tiempo en que comprendas el motivo
de las cosas.
Y es posible que deambules, de bache en bache,
Entendiéndolo todo mucho menos, y desees,
volver a empezar, una vez mas.
Irreversible.

Las plantas crecerán en tu balcón.
Sin aire de pureza, las monedas gastadas en tu vida.
Se verán en el aire danzarinas , con sus brillos,
tendiendo a las estrellas. Habitante de todo, no de olvido.

Rescatará en tus manos la esperanza, el asombro,
como el ojo de un niño ante las flores.
El pasado es pasado, hay que besarlo, honrarlo,
cual si fuera el hilo de tu vida;
el futuro es futuro, se construye,
y se trama con armas: la belleza,
templada
en la faz de una mirada. No sea cosa,
que el olvido, suceda al corazón de nadie.
Es por eso que digo que yo anhelo,
recordar hasta el mínimo detalle, sin tristeza. Porque
no la merezco.
Mas si,
encuentro en el sentido de mi esencia,
un ámbito pequeño,
tan inmenso,
que no llego a divisar sus horizontes,
aunque esté ya en el final
de este camino.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

sábado, 19 de diciembre de 2009

Mas que humano

Este poema lo dedico a Eliana Sosa, quien me pidiera escribir sobre el tema; e indirectamente, a dos personas que fueron grandes maestros en mi vida, por haberme permitido disfrutar sus grandes escritos, de los cuales me he nutrido como alimento.
http://es.wikipedia.org/wiki/Theodore_Sturgeon
http://amediavoz.com/borges.htm#EL GOLEM




Tal (como el sabio dice en su partida),
la vida son eternos devenires,
y no seduce el modo que lo mires,
sino el bien de aprender en esta vida.

Soy humano; mas si, yo soy humano,
entonces deconstruyo cada día,
lo atomizo en esencia, es vigilia,
y que Dios no me entienda, no es en vano.

Desde Adán, que yo veo omnipotencia
de la forma, la idea, la palabra
que libera, ésta imagen tan macabra
del pecado, la duda, y su presencia.

El saber, es su luz, no tiene apego,
y nada se verá de otra manera.
La sombra insinuada, es la primera
sensación que se oculta y la reniego.

Así es como se van (cómo te digo:
tejiendo los misterios insondables)
de aquello no se habla, “impensables”,
y© niega del placer, su tibio abrigo.

Sin embargo, en las cuitas de los vivos,
se entrelazan siempre los contrastes;
donde hubo mucho amor, hoy hay desastres,
y chocan sentimientos compulsivos.

Que va a ser, es “tu” parte de la historia,
y es cosa de vivir sencillamente,
no hacer tu breve tiempo, un accidente,
¡deja tu firma y, para ti, la gloria!




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

viernes, 4 de diciembre de 2009

Pasa la vida, cual lógica de las marionetas

Si canto y amo como un animal, en cuerpo y alma,
mi corazón es un templo, ocultará, detrás de esta voz,
el lugar adonde vivirá mi alma,
y ha de llevarme adonde no tendré sed,
ni hambre,
nada.

Las apariencias engañan, aquí,
en el naciente y el ocaso de los sueños,
se que todo lo que comprendí, ya no existe,
se confunde con el viento, la verdad, y mi triste realidad,
como hojas, rodando en las arenas blancas.
Por eso lo valoro, hasta el momento del agobio,
porque es verdadero,
y la eterna discusión es digna de respeto.

Soy lo que soy, lo que fui, y lo que nunca fui,
todo está lleno de mi,
un devenir,
en el espacio: mi panta re,
estoy completo en partes diminutas,
soy solo un hombre, pero aún,
soy todo movimiento, soy pendiente
en un tímido comienzo de infinitos presentes,
allí adonde todos vivimos sin saber,
el absurdo acontecer de otro mañana.
La sombra que no cree,
no tiene derecho, ni siquiera,
a disfrutar de la ausencia.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

viernes, 27 de noviembre de 2009

Meditación en la noche

Para Eri






Algunas medianoches,
se abren las puertas de la angustia,
entran criaturas impensadas, encuentro no deseado,
a tallar, cual luminarias de otros horizontes.
Cae el rocío, y uno está por ahí, triste, sin saber cuánto ni porqué.

El mundo se sumerge.
Cuesta,
pero hay que decirle buenas noches a la incertidumbre,
y pensar,
y recibir el día, con todos los espejos en la frente
para decirle buenos días,
al nuevo día.
Olvidarse, si es posible, de aquel ámbito,
en donde al parecer el amor y el dolor son verdugos delicados,
y no dan tregua, ni respiro.

Hay una conciencia, si.
En todo tiempo, hay conciencia,
que se encuentra en el café de la mañana,
que modela un afuera todo gris,
se arranca de los párpados,
lo hace trizas,
y le brinda un espectáculo de estrellas,
a los buenos días del mañana,
que huele a jazmines, sobrevida,
y ha de estallar, en la noche,
como un rayo de luna en la mirada.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

jueves, 19 de noviembre de 2009

Dar la muerte, honrarla; amar la vida.

Llama que, se deconstruye,
y no queda, solo en la tierra,
y tampoco es
nada más que un juego, en el que andamos,
“un aire de familia”,
la verdad no debiera ofender al destino,
ni temerle.
Este hablar sin decir no me ha tocado,
(mas temer y temblar, es el camino,
hacia el monte Moriha
adonde “habrá cordero para el holocausto”),
todo es transparente.
La comarca dirá:
He aquí al idiota que recibió un mensaje desde las estrellas.
He aquí al hombre inmaterial, pero creyente.
He aquí su fe. Y su silencio,
confraterno en su desprecio, cuánto sino su amor.
Solo se puede odiar lo que se ama,
“dar la muerte” en expresión,
a lo que yo más amo.
Por eso te asesino en mis poemas,
soy libre, y ahora en mi yo,
en “toda “plenitud,
también estarás, para despertarme.






© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara


http://www.uia.mx/departamentos/dpt_filosofia/kierkergaard/pdf/art_derrida_deconstruye_tt.pdf





A uno de los momentos cruciales en mi vida intelectual, el conocimiento brindado por Kierkergaard y Derrida, verdaderos aportes a mi estabilidad en una época de agobio, el desarraigo.

martes, 17 de noviembre de 2009

Eri: Hic Et Nunc

El día cambia de color con una palabra.
Una mirada da luz en la oscuridad.
La mano dibuja el contorno de un rostro.
La música calma la tristeza del corazón.
Y un ángel aparece en el instante justo
en el que el sol asoma por mi ventana.
Erica Rosana Dall´Ara



Si el mar, un día, oculto en un mensaje,
se durmiera en un pleno de mutuos sentimientos,
por tu razón de luz, irás a las estrellas,
y allí, tendida en el espacio,
a merced del insinuado tiempo,
verás hasta siempre.

Allí, la carrera de las nubes,
aceptará lo inmóvil, y,
el gesto de reconocer un rostro
con el tacto.


El mundo es imposible, si tienes un acopio de sueños en el aire,
al juego de esperar solo un tris de los dedos.
El silencio, y la incertidumbre.
no dan para más,
y el corazón, es una sensación de estaciones de la vida.
A la grandeza de las palabras nobles,
le quedan la ternura de las mejillas rojas,
(la sal de la mujer de Lot)
como el amor que vuelve a retozar en tus ojos.

Ensilla la luna,
hay que montar la vida, y defender las estrellas,
es inútil la argucia del tiempo y la esperanza.
No es cosa de temerle al misterio,
y a la soledad.
La noche está cerrada,
y se va hasta el día en que se ve hasta siempre.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

lunes, 16 de noviembre de 2009

Nosotros y los otros

1. (primer momento: el dilema)

Ahora escribo para ellos (los otros),
como si fuese lo último que escriba,
y no los veo, ¿donde es su morada?,
lo único que se, es que son como los pájaros,
son pájaros, bandada,
cantando entre mis hojas.
Yo los dejo y por eso, mis letras vuelan,
y tal vez, solo sea el amor,
lo que urge, y deviene en los sueños de la noche.

2. (segundo momento: la conciencia)

Ahora si, sin verlos, los presiento,
a todos los condenados;
tal vez, mi tersa piel,
en la simetría de otras voces, silenciadas,
horade corazones con los sueños.
Y poco importa aquello que se gane,
solo el goce,
(la fe de erratas, es consuelo a la distancia, expiación).
Un espejo, otro espejo, una imagen, otra imagen.
Siempre podemos encontrarnos al final del día,
en un paseo brillante, tan sagrado,
con lágrimas de sangre en las mejillas.

3.- (tercer momento: prospección)

Nunca sabré de qué lengua ha salido mi palabra.
Ni cual fue mi intención.
Solo se que este lugar, que hoy ocupo,
nunca fue ni fácil, ni tranquilo,
simplemente es encontrarse de este lado, duro, ilusorio.
Y todo ha de cumplirse como un rito, allí,
desde el lado que otros juegan,
el juego de los juegos: el olvido.
El amor me sobrevive,
sin huella, sin presagio, sin destino.

4.- (cuarto momento: el planteo)

Por eso es que hablo de los otros, con tanta liviandad,
por nosotros, y me animo,
a pensar que somos uno,
a pensar si me das la mano,
y será solo un sentir, que todo es un camino con estigmas
de ausencias,
aromas y presagios,
y cálidos contrastes en la noche.
Uno mas uno es solo uno.

5.- (conclusión)

En este territorio, laberinto.
Solo dudas, casi ciego, de ceguera ¡los prejuicios!
No se puede ser más dichoso o infeliz.
Circundando o enfrentando diferencias,
hay gusto a madreselvas,
bajo los cielos azules,
¡cuánto tiempo se ha perdido!
disgregando pieles, denominando clases
como no los árboles, las nubes;
en silencio se vive, se desatan los sueños,
nuestro sueño:
y es mirarlo todo desde fuera,
con un ojo perpetuo, de cúbito dorsal.


© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

domingo, 15 de noviembre de 2009

Tractatus

A pesar de las controversias, dedico este poema a Ludwig Wittgenstein, quien fuera en mi vida creativa uno de los mayores maestros teóricos a los que recurrí.





Ese que sabe de su vida, no yo,
no sabe lo que sabe o que conoce, tan profundamente,
ni el miedo
el que está, muy en su interior, ni
a lo ha servido, tan obedientemente.

El mundo en que vivimos, procreando la poesía,
y los signos vivos, inscriptos, imperceptiblemente;
se encuentran con su miedo, atroz, en las mañanas,
cuando despierta con su dolor de brazos,
luego de morirse cada noche.
Es el momento en que hay que decidir lo que hay que hablar,
decirlo a rajatablas,
y también lo que callar,
callarlo, silenciarlo para siempre (que no queden vestigios).

En éstos avatares del placer,
la estética divina está presente,
uno es Dios, se siente Dios (el Creador),
y tira una palabra en el papel,
sin saber si es adecuada, tolerable, frágil o indolente,
brutal o encarnizada,
de la que después pendemos como locos,
ilusos perdularios del amor.
Y a ratos nos creemos invencibles,
eternos, sin pensar en los lunes, martes, miércoles, jueves, viernes,
sábados, domingos,
cual es el último instante en nuestra vida.

Espejo de todos los espejos,
fragilidad total,
es el vector que dice lo que somos.
Y es aquel que nunca olvida,
Implacable.

Entonces aparece en nuestras mentes la liberación,
que calla todo asunto, y es la lógica viva del dolor,
la conciencia de saber que lo verdadero
no se busca en lo que escrito,
escrito está,
sino entre todo lo que siempre o casi siempre,
consiente o no,
se calló.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

viernes, 13 de noviembre de 2009

Collage de la mujer de arena

No he de llorar porque los días pasan, y no estás,
nada habrá sucedido que sea mi tristeza,
porque así,
es estar de polizón en tu abrazo.
O en otro lugar, incorruptible, para mejor decirlo.
Y la inconstancia febril,
es un pleno de polvo y de ceniza.

Solo se que el paso de los años
es efímero y banal.
Es el viento de mi pensar poético,
la batalla sin fin de la conciencia y el tiempo,
que estalla entre los acantilados de la costa.
El trigal, las espigas, el pan,
son frutos de la bienaventuranza:
adonde el agua se escapa entre los dedos,
sucios de experiencia.

Yo amo las palabras,
las tomo de entrecejo.
Como si de verdad fuera el cuerpo,
tu cuerpo bien amado, que acaricio; voy en él,
navego los sonidos del lenguaje,
sin brújula ni timón.
Las recorro tibiamente, y nada, nada más:
un sorbo de coñac, nada,
pero es ése murmullo,
aquella antología de versos
que no escribí jamás.
Es cópula en la magia.
Música y silencio.
Palabra y son.

Tu cuerpo es el mensaje:
“por si acaso yo pudiese oír del otro lado de la
eternidad, te diré qué es lo que eres,
un sicario,
un matador por encargo de una silueta, de mujer”,
que hago renacer, recortada en mis notas.
Y no se si eres la Virgen de la Macarena,
o la mujer espejo,
desarmada en pedazos.

Amada compañera, renacerás en mí,
siempre limpia, de toda incertidumbre ,
comprensible.
Ah! ¡La vida! ¡El milagro de la vida!
Palabras como hiedras, y tu sombra.
Consigna en el farol de la calle,
diminuto espacio,
en donde soy “minimal” de los placeres,
y todas las angustias tan temidas,
así sea.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Comida sobre ruedas

Este poema está dedicado a Agustina Numer, y al grupo de personas que la acompañan en esa obra maravillosa de cerrar su negocio, y cocinar un menú para regalar a las personas que viven en las calles de Buenos Aires, todos los lunes a la noche.







La supervivencia en sí,
pende del cuello de las personas.
No es el que necesita, el necesitado.
La mirada de la necesidad se encuentra, o se pierde,
en el ámbito de los ojos
poblados o desiertos,
diminutos,
de la indiferencia.
El día en su nivel, es una aventura eterna.
Por doquier hay gritos silenciosos, que no esperan ecos,
porque están adestinados a la desesperanza.
Son mojones, signos, señales de este tiempo,
o de todos los tiempos.
Tanta hermosa piel,
tanta mirada hermosa oculta por las lágrimas.
¡Tantos ojos que ignoran, seguros, de sus noches!
De esas noches que creen solo para ellos,
inviolables.
Tantas apariciones nacen de ausencias y desvelos.
Y tantos van muriendo despacito,
para ser arrojados a los leones hambrientos.
Se que tu no cambias el mundo con tu vida.
También se que no es cosa de acción y reacción.
Tú no esperas nada,
ni bendiciones siquiera.
Pero se que tu encuentras tesoros, en las paredes ciegas,
y el amor de tu mundo no se olvida del mundo.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

Fénix

Última puede ser mi noche
Última puede ser mi angustia
Última puede ser la hoguera de no querer morir
Último puede ser el canto del espino
Última puede ser la estaca de la bienaventuranza
Último puede ser la Nibelunge Not
La oración que el aire grita entre los soles de mi corazón.
El mensaje puede ser el último, si.

Y desde aquí, de abajo, más elevado que nunca,
por las ramas de mi sangre corren ríos que no son del engaño,
menos la traición,
ni el desapego de la vanidad.
Yo me bañé en la sangre de los inmortales
que fue una savia verde, de palabras,
nada más que palabras.
Pero aquí,
el fuego está bajo la tierra,
no se disipa con banalidades;
está en juego la vida, que florece del placer de los placeres:
Y todo el oro del mundo, en tu belleza,
le da las espaldas a todos los ocasos,
y una nueva aurora se viste de fiesta
para mi.



© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

martes, 10 de noviembre de 2009

Confesión

Para María Belén





"Si no te conozco, no he vivido; si muero
sin conocerte, no muero, porque no he vivido."
Luis Cernuda






He sido prisionero de otros muros;
y ese recuerdo busco:
el muro de la pasión,
en donde el placer se pierde por la urgencia,
como una tea,
entre el polvo de la juventud.
El del movimiento y la razón,
que fuera como un karma,
incitándome en la búsqueda de horizontes desvelados
día a día.
Ah! Y la utopía de cambiar el mundo,
que quedó en las montañas de mis sucias sábanas,
y el amor desarraigado de vírgenes ansiosas,
encendidas.
Aprendí de la vida, aprendí el fulgor, de saciar mi soledad,
siempre o casi siempre,
en las guaridas de las noches con luna
y los amaneceres.
Me hice de un amor inmensurable con la soledad,
que hoy ostento, quasi con insensatez.
Al punto que reniego de todas mis creencias,
al pensar que he vivido por pensar que estoy vivo,
o por soñar el sueño de los otros,
ilusión que hoy despierta como un escarmiento.
Mas hoy, me levanto apenas,
en un muro difícil,
infranqueable.
El muro del destino.

Lo miro en el silencio,
que forjó en los ojos de mi madre,
una mueca triste:
angustiosa y dulce,
aprehensible solo, por su vanidad.

Es así, yo vi, como nace el deseo,
ante una estrella azul, encendida en las sombras.
¡Y soy,
aquel Señor de las Hojas del fin del calendario,
sin más muro que el brillo de tus ojos claros!




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

sábado, 7 de noviembre de 2009

Relato de amor en una noche azul, solo estrellada.

Allí donde se abrieron las puertas en la noche
y descubrieron sombras a la luz del fuego;
deslumbraron siluetas en el fugaz encuentro,
y decidieron desear lo que siempre desearon,
en desnudez cargada, incompleta y bella.

Allí si, allí, un poco a espaldas del corazón,
se hizo entre sus cuerpos de hombre y de mujer,
un paño de origami, de animal
salvaje, luz,
sensible hasta con las flores, los perfumes, los sonidos, y la piel,
la amplitud de la piel:
y ellos fueron libres en su pequeño espacio, absolutos, primitivos
prisioneros cautivos, sólo del deseo,
al liberar sus riendas a todos los caminos,
y a todos los crepúsculos.

Se excitaron, se ignoraron, se encontraron, y se reconocieron.
Y después se fueron hacia nunca, no sé,
nada más no lo supe, cualquier parte es igual.
Muertos casi enloquecidos locos pero ausentes,
los dos en el frescor de todas las caricias.


Hoy tengo, en mi memoria, ésa noche en las venas,
y temblé en la envoltura que me dio tu poder,
ese mismo poder que me libera al fin,
al saber que me envuelves y también me proteges,
y que siempre lo harás,
aunque al despertar, ya no estés aquí.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

viernes, 6 de noviembre de 2009

Quærendo invenietis (Recitativo y Aria)

Recitativo


Los sueños vinculan ésta historia
la alegría de vivir también
pero al final es todo vano, y vana la ilusión,
que ha de caer contigo, si te vas,
y no encuentras el camino
para volver al principio



Aria


1

Las hojas son llevadas por el viento:
en mí la angustia de querer partir,
es una fragua que alimentará,

pequeños soles con fugaces sueños,
nuevo rocío para mi noche al fin,
la inmensidad, es el placer en mí.

Y hoy, heme aquí, perdido en ésta noche,
sin más tributo que la eternidad,
ni más tesoro que, mi vanidad.


© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara








Bach, que era muy conocido por su capacidad en la improvisación, fue retado por Federico (Federico II de Prusia) a improvisar un fuga sobre un tema de su pretendida invención, que fue denominado Thema Regium ("Tema real"):


El "tema real".
La prensa de aquellos días relata que Bach salió exitoso del trance e improvisó una fuga.
Dos semanas después de este primer encuentro, Bach publicó un conjunto de piezas basadas en este tema y que se conoce hoy como La ofrenda musical. Bach inscribió en la partitura la leyenda "Regis Iussu Cantio Et Reliqua Canonica Arte Resoluta" (el tema proporcionado por el rey, con adiciones, resuelto en estilo canónico), las primeras letras de cada palabra de la leyenda resultando en la palabra “RICERCAR” (denominación que recibía antiguamente la fuga), e impuso las palabras del título, como una consigna para descubrir su sentido:(buscando encontrarás).
Éste es un escueto resumen de la historia.
El otro hecho a destacar en 1747 es la visita de Bach a la corte de Prusia, Juan Sebastián ya habla estado visitando a su hijo en 1741, esta visita respondía, a una invitación del propio rey de Prusia, cursada a través de su embajador en Dresde, el conde Keyserlingk, primer biógrafo de Bach, narra con "todo detalle" toda la visita: (...)"Invitó a Bach, para que probase los pianos del Silbermann que había ido colocando en las diferentes salas de su palacio (...). Al cabo de unos instantes rogó al rey para que le diese un tema de fuga para tratarlo inmediatamente delante de él sin previa preparación. El rey accedió a su deseo, y no puedo por menos de celebrar la ciencia profunda de su improvisación. Deseoso de conocer hasta que punto podía alcanzar este arte, el rey indicó a Bach que deseaba oírle improvisar una fuga a seis partes obligada. No todos los temas podían convenir a una fuga de éste género, no todos eran susceptibles de llevar una armonía tan densa. Bach escogió su tema, y se puso a improvisar ante la estupefacción de todos, en un estilo sabio y majestuoso, una fuga a seis partes, tan fácilmente como acababa de hacerlo el rey con su tema (...)". Vuelta a Leipzig, trató a tres y seis partes el tema que le había ofrecido el rey, añadiendo algunos períodos tratados en canon estricto. Hizo imprimir todo bajo el título Ofrenda musical, que dedicó al autor del tema.




http://barroco1983.spaces.live.com/blog/cns!202CD0E4EA6EA35D!654.entry





y ello fue el disparador de la idea que solicitó mi hija, Erica Rosana Dall´Ara, a lo que yo, decidí poner la misma consigna de Bach.

martes, 3 de noviembre de 2009

Otra ignorancia, y otra vanidad

Tanto tiempo, en tan poco espacio,
Es, un torrente de soles y figuras
con anteojos enormes,
flores, y abanicos, que se cuelgan,
en el claro zaguán de los recuerdos,
“para la ocasión”.
Ceñido, en mi historia, tan particular,
y tan lejos de mí:
como cada uno de aquellos caros amores, viejos,
como si fueran billetes de los grandes,
que a su manera, acuden,
sin advertir que son parte, sólo eso, de una aproximación…
a la verdad.
Al principio frugal de los principios:
Allí donde todo se venera y se transgrede,
sacraliza, menosprecia,
tal punto en donde sólo se ve la exacta dimensión
de todos los instantes que he vivido.
Es un deja vú,
todo es parte de mí,
y nada es mío.
Y aquí yo acordaré con mi última ilusión,
en donde el cielo, cielo, no es azul, es verde,
y tiene pequeñitos tintes de violeta,
y yo ya no soy yo sino todos mis seres,
mirando lo que hice y lo que dejé de hacer.
Si esto es todo de mí, ¿qué será de mis astros?,
en un charco de luna arrodillada,
si se me va despacio, desde adentro,
todo el silencio que estuvo reprimido,
en los gritos finales del destino.
Y esto, no es historia, es acción y vida,
vivida de a sorbitos, noche y día.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

jueves, 29 de octubre de 2009

Si hablo con mi verdad

te alejas de mi
me dejas solo
entre los escombros
de una ciudad sin límites
adonde todo, todo desnudo,
descalzo, estremecido,
se bate mi otro yo con los fantasmas
de la cama
del cansancio
la vergüenza y el pudor

hace tantas lunas
que hube de decir así
descarnada / impropiamente
en imperfecto pasado
cómo estuve en realidad
lo que hubiese sido otra forma
de decir la verdad

y qué

si veo una vida en cada amanecer
en cada compañía
las miradas perdidas de mis compañeros de ser
sus tímidas sonrisas
sus preguntas
y las respuestas tajantes de sus mundos y submundos
allí adónde veo
también
la muerte en los crepúsculos
ese aire de misterio de todos los momentos
en que me apesta mi sueño
descanso
sin saber si mañana seré de nuevo otra vez

a esos cómplices del destino
que se mueven en poesía
la poesía que es belleza escrita en un mensaje
que no en una botella
bien adentro de un bote
y que aspiran a flashear sólo un instante más
y hay gente
mucha gente que mira de reojo
y dicen entre dientes su sentencia/
irrecuperable/
nada más
prescindibles/
pequeños mojones del espacio
habituados a sentirse mirados
y a contar sus historias
mera “curiosidad”

pero sus caras son la imagen de los desatinos
la tragedia de los centavos de Brecht
o la comedia de Peza
en donde se ríe con llanto
y se llora también con el ridículo
pobre imagen de Madame Obama
haciendo el ula ula como rictus social

entonces en mi tiempo
me sale la respuesta:
no, ¿sabés que no?
hoy no estoy para nadie,
no hay poesía ni en tus ojos ni en tu sexo ni en tu piel
salvo la que está
oculta bien oculta
encubierta
en la sonrisa
de los niños de la calle.


© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

martes, 27 de octubre de 2009

Elena

Por su coincidencia en el nombre, y el profundo placer estético que me da escucharla, a la maravillosa cantante Eliana Sosa.


«La música, los estados de felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético»
Borges





Hay carteles de hierro, en la plaza,
cambia el universo;
renuevan,
el aviso de tu estado, a lo largo de tu ausencia.
No se si es el recuerdo,
o tu esencia, pero ejercen,
lo que es la eternidad, en mi destino.
¡Estás!
Perduras,
sin prisa, sin tapujos, sin ambages.

Caigo por mi ventana, en cuerpo y alma,
me atropella el invierno.
Pero en tu voz de antorcha, no hay torpezas,
rescata lo irrecuperable,
lo que hay en mis bolsillos vacíos, a la cuenta de tres, un tris.
Y no sé si en la fuente, está la cabeza del Bautista,
o la piel desnuda de Salomé, poco importa.
¡es “El cant dels ocells”!

¡Eres eterna en mí!
¡Soy el príncipe de las palabras!
Y tú eres la reina, la saeta que mata.
Y estoy jugado, en mi torpeza,
a sucumbir,
en los oscuros arrabales
del sur.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

jueves, 22 de octubre de 2009

Rastros

A uno de mis maestros más queridos, por ser cómplice en mis lecturas, Jackes Prevert, y a Jorge Mex, por su hermosa definición de “cronopio”.

Desayuno

Echó café
en la taza…
…Y lloré.
http://amediavoz.com/prevert.htm
(definición de cronopios de Jorge Mex en Yahoo respuestas)
http://espanol.answers.yahoo.com/question/index?qid=20060721165232AAwicpc






Soy un cronopio.
Vengo desde el desorden,
el olvido,
y la tibieza sin fin,
el anonimato.
Es triste la soledad, obliga,
y rompe,
hasta con la agonía
Hoy, con nuevo nombre,
que puede ser mujer,
o sentimiento,
pero es
piel y libertad.
Y voy vestido,
sólo con mis sueños.
Detrás mío, (que mi soledad no es única),
hay una clase entera: el desarraigo,
romántica presunción.
Hay un estado.
Nace en mi conciencia,
y me permite ver una multidud de horizontes,
todavía,
espacio y tiempo, imaginarios,
o reales,
pero míos,
sólo míos,
en esta forma excelsa y victorial
que hoy,
a millones de años luz,
es mi única heredad.
Además de aquello que me queda,
que es mirarlo todo,
sólo por hoy,
y llorar.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

lunes, 19 de octubre de 2009

1637

¿Qué es lo que surgió desde las sombras, en la aurora?
¿Qué se desprendió de la noche?
¿Quién estuvo entre botones?
Para decir: “esto es impropio”
Su conducta es “indecorosa”
¿A qué jovencita ofendí con mis poesías?
Si me he hincado ante preguntas,
y he sido un tanto confesor en diversas situaciones y contextos,
y digo que merezco que me azoten, postrado,
ante el misterio y el barro.
Pero estas decisiones que,
si en manos de las máquinas, está bien, marche preso.
Al menos me dejó disfrutar de 1637 comuniones con lo bello,
unos tantos, incontables, objetos de mi asombro,
de humildad, desesperanza, vigilias con los sueños de otros sueños,
en esa pulcritud de vivir la pena de los otros,
como propia.
¡Cómo hubiera deseado!
¡Que no me jalaran desde abajo!
Con un frío botón, un “botonito”,
que me encauza,
a comenzar la historia nuevamente,
a seguir mi mascarón de proa,
y a ceñir mi capa de torero,
para hacerle una engañifa a las paredes.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

viernes, 16 de octubre de 2009

Micro Cármina

A Paola





Niña, tú no entiendes, lo dicen tus rubores,
y el corazón radiante, limpio, de tu mirada:
vibrando en melodía conocida, festejada
en el abrazo de esta noche, de amores.
Imperceptiblemente, nace de la sombra, en carne viva,
una hecatombe de palabras de amor que no se vende,
se da, se prodiga y ni siquiera, se comprende:
es la magia del momento, sobrevida.
Son horas que, pensadas, “horas vanas”;
salteadas, hacia el sol de las auroras,
con savia, y veneno de culpas, que tú ignoras,
ante otro paisaje de entre perros, resolanas,
de aquello que se vive y se atesora.

A la suerte, por la magia, tiraste una moneda,
y aspiraste el reflejo de la luna, por encanto,
pero dime, si ése instante, fue un rayo o si tanto
que el signo de tu amor, tan desolado.
Te encuentras, y te vas, que ni soles ni temblores,
por las voces de mil lenguas, y a pesar de tu vida y tus amores,
estás frente a tu destino, con tu pecho de miel
y tu cuerpo de Amaranta, yerma, como hiel,
siempre viva, ardiente, inútil, desangrada.


© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara




Éste poema, inspirado en la historia de Paola, de quien (por razones obvias) me reservo su nombre verdadero, trata de reflejar con rigurosa veracidad la historia contada por ella, y también lo pedido, ya que es una apasionada de la música de Carl Orff y de la poesía de Rafael Alberti.



(deviene de los Carmina Burana, cuya traducción es Cantos de Beuren, proviene del nombre con el que Johann Andreas Schmeller publicó en 1847 la primera edición del manuscrito de la obra que sirvió de base a la de Orff, a la cual este último subtituló: “Cantiones profanae cantoribuset choris cantandae comitantibus instrumentis atque imaginibus magicis”, que no es ninguna invocación del demonio, en español significa: “Canciones profanas para solistas y coros con acompañamiento de instrumentos e imágenes mágicas”, de donde surgió la incorrecta traducción de Carmina Burana como Canciones Profanas )

http://www.conservatorianos.com.mx/3aguilar.htm

martes, 13 de octubre de 2009

Nihil obstat (imprimátur)

Poema para Cecilia Soulé, quien me sugirió el tema.




Nada, nada, nada sobre la arena en la playa.
Y nada es nadie, al galope de un caballo brioso.
Y nadie, va hacia la nada.
Por nada, y para nada.
Jinete del espacio, entre el sol y la luna.
El corazón que galopa,
sin que se borren las huellas.
Pero calla, reprime, se asfixia entre la nada.
Y su esencia sigue siendo también, entre todo, nada, nada más.
No siente, no piensa, no le duele.
Corazón insensible, para nada.
Nada.
Rechaza la creencia, del mítico final.
Y al principio.
Ignora la chispa del comienzo. También.
Pero una luz que brilla, escondida, en la playa;
se disfraza, y pide, permiso para hablar,
con toda libertad.
Es huella sobre huella.
No es luz lejana,
nace en la sombra de un ser desarraigado,
en el cénit mas cruel de la noche briosa,
llorándose toda, en los ojos cercanos, ardientes,
de la anunciación de otra luz, dichosa,
porque no hay que vivir tan solo en esta vida,
con la angustia de ser portador
de nada.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

lunes, 12 de octubre de 2009

Canción

A Nadia Lippi, nueva amiga amante de la poesía,
Y a Flavia Re, como un regalo tardío de cumpleaños.
y a Loreley. la verdadera musa.



"...Óyeme, que te llamo. Vida mía,
sí, vida mía, vida mía sola..."
Rafael Alberti






Despierta, si, despierta ya,
que tiemblan las estrellas,
se nutren con vertientes de cálidos abismos.
Se juntan, se rechazan,
anudan hasta el rastro, aliento de la lluvia,
en esos ojos verdes,
espejo y aliento de tu esencia.
Tú, eres el volar más tierno y más brutal,
de mis ansias perdidas,
en un solo camino,
que ni siquiera saben quien eres,
y cómo me has tocado.
Si, huele a dolor,
a una flor,
congelada en la luz de la luna.
Y a una hoja que, horadada en la arena, por el viento,
como un puñal que anida,
en las resolanas del atardecer.
¿Ves? Nunca sabrás, no lo sabrás.
Y no te rías, ni te tapes los ojos,
polizón en mis sueños,
que navegarás como un barco fantasma:
y yo miraré tu paso fugaz, en la mañana,
como un bello recuerdo, nada más,
de esta noche de estío.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

viernes, 9 de octubre de 2009

Diario de un navegante

A Claudio Leonel Balbuena, por su condición de navegante; a Hebe, por aquellos inmensurables cuatro días en una isla del Tigre, y a Haroldo Conti (en su memoria)





Un río no es un río, es memoria,
baten en las aguas los soles que apetecen,
es por eso,
que el curso empieza donde quieras,
sin edad para el hombre
que recuerda,
aquella sensación de ser tan viejo, como el mundo.
Solo soy,
la sensación de ser adormecido, ser poesía,
en sueños de ser barco, y a partir,
hacia el cielo en que nadie me conoce.
Primer día.

Segundo:
El río, ése río, el mismo río:
Socaba hasta el follaje del amor,
y es allí donde me sobo el corazón,
Sentado en la tapa del bambucho.
Y arrojo un mensaje de socorro,
escrito en la imagen de tu piel.

Hay viento, casi llueve.
Y soy el propietario de una faja de lana, una boina,
un timón. Un cabo de amarre y un bichero.
Todo es menos todavía. ¡Que fortuna!

Tercer día.
Me verás saltar, como si
perforara el aire, para llegar adonde viven, sin saberlo,
las tibias turbulencias de tu abrazo.
Eres bestia y animal,
tan tierna y convincente, cual severa mirada que somete.
Una luz que sonríe si la veo.
Y en sueños, solo en sueños, me desatas,
y tu beso es un pleno de alegrías.

Al tercero me dijiste, mitad seria y mitad burla:
“No pedí que me trajeras, y lo hiciste”
Es verdad. ¡Y resplandeces!
En la idea de cómplice de amor.
¡ay! ¿Cual es mi madera?
Y de que es mi barro, ¿de ilusión?
¿de ser esto y no lo otro?
No me amilano.
La aventura de tenerte ya es un sueño.

Tal fue que esta canción de estío comenzó:
Y no se acaba,
hay mensaje, hay pasión, también locura;
a los pies del amor hay desmesura,
en el cielo plomizo del ocaso.
Y final.





© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

jueves, 8 de octubre de 2009

Para Victoria

Yo podría pensar en multitudes,
ocuparme de ellas,
y decirme a mí mismo que no estás
pero estás,
y no es mentira,
que en todo, hay vestigios de tu nombre.
Y me es dado,
comprender el signo de tu ausencia.
Por que eres tú, y solo tú, bajo la luna:
¡la dueña absoluta, la presencia fugaz,
pero definitiva!.

Y de quien será, sino tuya,
también,
mi soledad.
No importan, para mí, la dispersión del tiempo,
ni las dudas,
porque hoy, con voz y paso me sorprendes,
en el cristal de auroras, el momento
de buenas, como dices.

¡Hace falta que un ritual, un exorcismo,
me libere

de datos y de nombres,
lugares, números, palabras,
juegos, espacios y colores!
Y también el olor de tu piel,
que me ha marcado,
por siempre fulgurante, con tu sombra.

Más no hay ocasión para tristezas,
de haberlo, la cintura de esta trama,
hecha mitad polvo, y mitad sueños,
sucumbirá como nube en la tormenta.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

domingo, 4 de octubre de 2009

Soledad

para Eliana Luna



“… Aquí están mis credenciales…” Jorge Drexler



Acuérdate soledad, en éste hogar
llueve en estos días la nostalgia,
me crucé contigo en la noche, y sonríes,
como yo también,
no lo olvides.
Y hay mujeres hermosas en las calles;
sensuales, incomprensibles,
espirituales y pensantes,
que son solo para un hombre,
muy especial;
y el nombre de su hombre,
el Creador,
para darle vida.

(Al pájaro cantor,
aquel que canta solo,
mostrando su plumaje gris)

Es que, sencillamente,
se puede ejercer hasta en el canto,
la tristeza, también.
Es bilocación,
estoy aquí y allá para el recuerdo.
Debo echarme en tus brazos,
y abrazarte con todos los sentidos;
dirigirme a ti con respeto,
como si fuéramos familia.
Y entre nos, hay lluvia que no cae,
pero se siente en la piel,
en la mejilla, que nace en el iris de las palabras perdidas.

Así es,
ni siquiera me distraigo con los ruidos de la calle,
soy todo tuyo, te pertenezco,
y que revienten los perros en el aire;
es tormenta,
a quien le meto dos dedos en la garganta,
para salir de sus fauces,
vivo.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

sábado, 3 de octubre de 2009

Pequeña deuda /

para Romina Rodríguez y Nacha Guevara





…conmueve /
mi viejo corazón de niño que pasa por los sueños
mi corazón extranjero/
extranjero incrédulo
que se aferra al mundo, arraigado en auroras luminosas/
ronda lo que cree/ significa/ no se esconde/
espantan, las gotas de su sangre entumecida/
pero se abraza a las multitudes de sus frutos/
en andanzas a pie por el cañaveral,
y las peatonales del mundo/
es verdad/
hay una muchedumbre, que hubo amado tanto/
pero aquella alucinación,
en una vieja noche,
terminó también/
no se pudo sostener en el cansancio/
y cayó como caen los sueños,
cuando se desarraigan/
en la luz brillante de la realidad/
somos los que somos,
aquí, en cualquier espacio, cualquier lugar y en todo tiempo/
añoras lo que fuiste, las grandes deudas
quedaron sin saldar/
esa ausencia que no se puede justificar
simplemente por no estar,
adonde tuvimos que estar y no estuvimos/
ocupados en estar en donde no debimos/
por eso/
mi corazón de viejo, hoy, usurpando esos sueños de juventud/
pide perdón.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara