miércoles, 24 de junio de 2009

Devota arbos (Árbol maldito)

Dedicado a los que ostentarán el domingo 28 de junio, en las urnas, el derecho y el deber de elegir nuevos legisladores en la Argentina; a quienes insto a los únicos elementos que nos han de consolidar en el logro de un estado de derecho consolidado, en detrimento de las aspiraciones espurias de los que aún se enorgullecen en tildarse de “políticos de raza” (Devota arbos), sin reconocer, precisamente, que con la desaparición (de niguna manera física) de ellos, podrá venir una era en la que la equidad, la participación y la solidaridad, han de emerger en nuestra sociedad.



Es el calor, que asciende en la mañana
desde afuera a mi adentro entumecido,
y es preciso que mire lo vivido,
y que encuentre mi historia, casi vana.
Yo he visto, en otro tiempo, y otros lares,
la misma parsimonia en las miradas.
Ayer, la indiferencia acomplejada,
por falta de cultura, “no hay verdades”.
Mas hoy, el concierto es tan distinto,
que el mundo se mueve de otro modo,
por crisis, se defiende codo a codo,
para hurgar, el cerebro, el laberinto.
Sin saber, aún así, conocido,
es el sable que blande mi ignorancia,
mi voz no callará, ni habrá vagancia,
que afirme de mi sueño, ya abatido.
En cierto, el entorno es tan complejo,
que uno nada en un río de mentiras,
pero el hilo es tan débil, si lo estiras,
en el corte hallarás un buen consejo.
¡Por favor! ¡Por Dios! ¡No te me vayas!
de tu espíritu pende nuestra suerte,
no ha de poder la raza de lo inerte,
con ésta voz del pueblo en las batallas.




© 2009 by Eduardo Dante Dall´Ara

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