martes, 13 de abril de 2010

Aquellos ojos dulces

Para Agatha Seixas



No se puede parar el tiempo, es verdad; más,
si pudiera comprender, la exacta dimensión de tu mirada,
sería delicado.
Despacísimo, como el acceso, a la puerta de los sueños.
Sin fronteras, ni atavismos, todo, todo lo pudiese mi claro entendimiento.
Porque la mirada;
si es profunda, lee el pensamiento, y hasta la soledad de las almas. Presentemente.
Con ternura invisible, encerrada en la textura de todos los colores.
Los ojos se sienten, acarician, como hojas al rocío.
Comprenden lo que amas,
lo que temes,
lo que añoras, lo que ansías,
sin distancias.
Solo es sentirse,
un poco en otro lado, como en un camino, al pié de lo irreal,
y que resiste a todas las palabras, todos los mensajes: te encarcela
en un dulce espacio carnal, mientras abres los ojos
y los cierras, con un gesto de inasibles estigmas,
sentencioso en su ser. Solo esencia.
Nada mas que sentir, todo lo que vive.



© 2010 by Eduardo Dante Dall´Ara

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